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“Tenemos que cumplir nuestra parte, nada de activismo de salón. Hay que llevarlo a nuestro día a día, a nuestro escenario vital.”

A Pablo Blázquez me lo presentó Javier Goyeneche, y desde mi punto de vista él es la personificación de lo que ahora mismo se conoce como un entrepreneur. Pero además es una persona muy sencilla con un proyecto muy chulo, la revista Ethic y su trabajo me atrajo mucho por todo lo que tiene en común con lo que es Vividores.

Ethic no es sólo un medio informativo sino que busca generar un cambio en la sociedad. Su contenidos abarcan desde la ecología hasta la educación, todo desde un punto de vista juvenil y dinámico. Y es que así es Pablo, alguien con ganas de cambiar las cosas.

¿Qué es Ethic?.

Es un proyecto que lanzamos en 2011, en pleno tsunami financiero internacional mientras nos preguntábamos cómo habíamos llegado allí y qué podíamos hacer para cambiar las cosas. Y nosotros, que éramos un grupo de periodistas y profesionales de la comunicación, encontramos una respuesta: debíamos hacer lo que sabíamos, periodismo.

Así que nos unimos para sacar adelante un proyecto en común, que era una revista que respondía a esa crisis de valores y a un cierto interés romántico.

Es fruto también de las ganas de crear foros de debate, de conectar con las personas: pretendemos hacer periodismo social, alejarnos del periodismo tradicional de los grandes medios, que son muy dependientes de cuotas políticas. Éstas tienen muy poco que ver con lo que necesitan los ciudadanos, así que nos encontramos en medio de polémicas artificiales de origen político y alimentada por la maquinaria mediática.

Además tratamos de detectar temas muy ligados a la Agenda 2030 como cambio climático, lucha contra la corrupción, educación, desigualdad, transparencia…

Ha sido una decisión valiente, la de la edición en papel.

Sí, pero estratégicamente ha resultado ser muy importante: hoy día hay saturación de contenidos y en ese sentido la crisis del papel afecta más que nada a los periódicos porque, antes de comprarlos, todos hemos leídos ya las noticias en las redes. Aunque incluso este tipo de publicaciones tiene su mercado.

Como nosotros hay otros que han seguido una idea parecida, revistas con una periodicidad muy estudiada…

Algo así ocurre con la Jot Down, o una colección de vinilos… Te tomas tu tiempo, tu ritual, y las coleccionas… Cuando entrevisté a Gonzalo de la revista Vice me dijo lo mismo, que ellos mantenían su número en papel.

Sí, aún se disfruta de la experiencia de leer en papel. Mira Pitchfork, o eldiario.es que ya tiene su monográfico en papel; todos han ido apostando por alguna publicación impresa.

¿Cuál es la parte de historia personal en el nacimiento de Ethic?

Siempre me incliné a la vertiente social del periodismo. Igual es porque mis padres nos han criado de esa manera a los tres hermanos, con un sentido del deber y de la justicia.

Y luego de mayor pues poco a poco te vas a enredando, empecé a colaborar con ONGs… les apoyas en campañas, te surgen cosas a raíz de estas otras… y la vida es algo que te va pasando mientras planeas otras cosas, ¿verdad? Si me hubieras preguntado mientras estudiaba igual te hubiese dicho que prefería hablar de cultura.

A mi generación, que es la pre millenial, la crisis de 2007 nos situó en una tierra de nadie que nos hizo plantearnos muchas cosas. Quizá la generación de después tiene las cosas mucho más claras, como que todos somos responsables de cuidar el planeta, por ejemplo. Pero la mía lo tuvo que aprender rompiendo con ideas preconcebidas, vernos en un espejo para aprender qué hacíamos mal.

Y gracias a tu camino profesional, ¿qué aprendizajes de la vida has obtenido?

Pues mira, gracias a nuestra trinchera informativa sobre temas medioambientales, sociales… he aprendido que no podemos caer en la tentación dividirnos todos en dos bandos siempre, de buenos y malos, que es algo muy español y guerracivilista, muy cainita.

Tenemos que arrimar el hombro, tender puentes y pensar en términos colaborativos. El discurso de los buenos y los malos enciende corazones, pero lo cierto es que pensar que cuestiones como el cambio climático, por poner un ejemplo, tienen ideología, es un error. No debería de tenerlo porque es cosa de todos, como el tema de los desahucios. Lo importante es que entre todos nos pongamos a buscar soluciones.

Hay que ser realistas a pesar de las tentaciones: es fácil ponerse a repartir carnés de ética, y más con un proyecto llamado Ethic… Mira, igual lo pusimos en inglés para rebajar la intensidad del mensaje y no caer en tentaciones de sentirnos por encima de nadie, como evitando caer en el “buenismo”.

¿El “buenismo”? ¿A qué te refieres?

Imagina un directivo que te cuenta que ha plantado un montón de árboles porque cree mucho en el tema de la protección del medio ambiente, que lo lleva en el ADN… Pues a mí me genera escepticismo. Puede ser perfectamente greenwashing.

Me convence más un directivo que llegue y me diga “mira, esto nosotros nos lo creemos, pero además de creérnoslo, hemos hecho un plan estratégico para ahorrar millones de euros en la factura energética”, etc, etc. Eso es mucho más convincente que plantar árboles.

El “buenismo” es simplificador y un aliado de la corrección política, que en nuestros grandes compromisos (corrupción, desigualdad), a veces se comporta como una forma de censura.

Háblame de las tiranías de las pequeñas decisiones, te lo oí comentar en un vídeo y me gustó mucho.

Mira, te pongo un ejemplo relativo al medio ambiente: si haces una suma de pequeñas decisiones que tomas a lo largo del día como la de tomar el coche y no el transporte público porque tienes prisa, o no pasar un rato con tus hijos porque vas muy liado… si lo sumas todo, caes en una tiranía imposible de cambiar. Lo estás utilizando para no cumplir con tus responsabilidades como ciudadano.

La sociedad civil, con toda la capacidad tecnológica que tenemos hoy en día, somos micro poderes con mucha capacidad de influir en los grandes. Pero tenemos que cumplir nuestra parte, nada de activismo de salón. Hay que llevarlo a nuestro escenario vital: y ahí es donde la tiranía de las pequeñas decisiones se convierte en una forma de actuar que hay que superar.

¿Qué es la economía circular?.

Esto vamos a llamar a Javi Goyeneche para que nos lo explique (risas). Ya sabes que es un tema complejísimo, pero resumiendo: la idea principal es que venimos del siglo XX, donde la situación de abundancia nos ha llevado a una inercia de gestión irresponsable de los recursos. Este movimiento trata de transformar estos residuos en recursos.

Hay ejemplos de biomímesis, que la naturaleza nos muestra y podemos reproducir. Ecuador está trabajando en esto mismo, por ejemplo: en producir de manera sostenible y que lo producido vuelva después al ciclo productivo.

¿Y hacia dónde crees que vamos? ¿Tenemos que ser optimistas o pesimistas?

Hay que ser optimistas críticos: ni quedarnos con lo que ocurrió en el siglo XX, donde el pesimismo pasó a tener prestigio intelectual; ni con el optimismo concebido como un cheque en blanco. El otro día en una charla del filósofo Javier Gomá que es liberal, y por tanto optimista, y que es un gran seguidor de Schumpeter ; afirmaba que él cree en el poder creador de la chapuza.

Este poder se podría explicar con el hecho de que el ser humano es capaz de ser vulgar y mezquino, pero también que se adapta y sobrevive con una capacidad y sofisticación muy potente.

Lo podríamos aplicar al nacimiento de un proyecto como Ethic: hay compromiso con la calidad pero nos enmarcamos en un momento, 2011, en el que estábamos sin saber qué pasa en España, el mundo, el periodismo… y había que subvertir el orden. En ese sentido Ethic demuestra que el poder creador de la chapuza funciona. Así que me quedo con eso, con un optimismo crítico.

Leyendo en una revista sobre Trump y Schwazzenegger, me hizo pensar que ahora mismo necesitamos un Kennedy, alguien que tome las riendas y que diga “se terminaron las fuentes contaminantes de energía y buscamos otra manera de funcionar” Y ese país se convertirá en una mina de oro. ¡Pero ese Kennedy se resiste a aparecer!

Eso existe, con retrocesos y avances. Trump está haciendo una contrarreforma climática y el resto del mundo lo ha dejado aislado, pero a pesar de los Trumps la lucha no se puede abandonar.. Por otro lado Macrond parece que apuesta por el cambio pero habrá que ver si se queda en “buenismo” o si va a seguir adelante.

Dime algún proyecto que te apasione, que esté ocurriendo ahora mismo o a punto de ocurrir.

Quizás suene un poco aburrido, ha habido recientemente dos grandes cumbres internacionales que pueden cambiar el signo de las cosas, como la de París, con el acuerdo contra el cambio climático, que consiguió una alianza de países nunca antes vista y objetivos de desarrollo sostenible que lanzan un mensaje clave: que todos los actores han de implicarse.

De este modo ya no es un problema solo de los gobiernos, es también de la industria, de la sociedad civil… Todos somos parte del problema y por eso hemos de tender puentes. Aunque unos sectores tengan más impacto y por eso mismo han de convertirse en parte de la solución.

Estos dos pistoletazos pues, el Acuerdo de París, y la firma en Nueva York de los Acuerdos para el Desarrollo Sostenible, para mí deberían ser el hilo argumental de los próximos años.

Pero me da miedo, Sento, el hecho de que aparezcan retrocesos inesperados, como lo que está pasando en Cataluña. Parece que no aprendemos, los nacionalismos reaparecen y solo traen problemas, divisiones y conflictos. A un ciudadano de Barcelona le tiene que seguir preocupando su familia, su bienestar, pero sin embargo llevan treinta años de adoctrinamiento y es muy difícil.

¿Qué medios crees que deberíamos seguir para tener una visión más equilibrada del mundo?

El Mundo Today ayuda mucho a digerir las cosas por humor (risas). Relacionado con sostenibilidad a nivel internacional medios como The New York Times, The guardian, Bloomberg, Harvard Bussiness Review… todo ligado a la sostenibilidad. Y el MIT review es muy interesante para conocer las tendencias nuevas que vienen.

A nivel nacional es un buen síntoma que por ejemplo El País lanzara unos cuatro años un proyecto llamado Planeta Futuro que hace cosas muy interesantes relacionadas con la sostenibilidad. Y bueno, Ethic, es un medio también para gente interesada en estos desafíos sociales y medioambientales y que quiera olvidarse un poco de la contaminación que suponen los medios tradicionales pueden ser buenas opciones

¿Cuál ha sido la entrevista que más has disfrutado, o la persona que te ha hecho pensar, “este tío o tía mola”?

Pues te voy a decir dos, la primera que hicimos, que fue casi un secuestro: a través de una amiga (Paula Toledano) y de la fundación Santos Toledanos entrevistamos a Vargas Llosa.

Nos lo presentaron de un modo informal y cuando vio la grabadora se empezó a reír por la encerrona: no te quedan muchas opciones cuando eres un medio modesto, o secuestras o seduces.
En es mismo número también entrevistamos a la que fue ministra de medio ambiente, Rosa Aguilar. Esto nos permitió hacer un primer número fuerte.

Y luego te diría dos perfiles muy interesantes y que tienen muchísima experiencia en sus sectores aunque despierten más o menos fobias, que son Manuela Carmena y Pedro J. Ramírez.

Ambos nos dedicaron mucho tiempo y pudimos conocer su visión, en el primer caso de la gestión de la cosa pública. Yo creo que (Manuela Carmena) es una política que no cae en el revanchismo y que teniendo enemigos dentro del propio ayuntamiento, está tratando de ser alcaldesa para todos. Con sus errores humanos, claro.

Y en cuanto a Pedro J. Ramírez, él fue el creador intelectual de un medio como El Mundo, que te puede gustar o no, pero es el que más escándalos de corrupción ha destapado en España. Al menos hasta que él salió de El Mundo y empezaron a domesticar desde el poder político ese diario.

La experiencia de entrevistarles fue muy interesante por todo lo que podían aportar, me quedaría con ellos.

Ya estamos casi terminando, ¿me recomiendas un sitio o lugar fetiche, alguno que tenga algo de Ethic?

Yo recomendaría Magasand, (el sitio donde nos encontramos) un sitio de cultura del sandwich, de calidad. Con productos muy buenos y pioneros en aportar algo de sostenibilidad a su negocio. Es nuestra sala de reuniones muchas veces, y a la una nos mandan esconder portátiles ya que de 13 a 16 no lo permiten. Alguna vez se nos olvida y nos riñen. El nombre viene de Magacine y sandwich, así que incluyen en su oferta lecturas interesantes (Ethic está en el menú).

Además fueron de las primeras ofertas de gastronomía ecológica cuando nadie apostaba por ello.