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Ñiiiiiiii, (silencio) Ñiiiiiii (silencio) ñiiiii(silencio)
Me levanto de la siesta sudando y en el salón esta una preciosa berlinesa peliroja con tatuajes hasta el cuello. Es Larissa, que entre sangre y gasas dibuja “Pura vida” a Randal que es de San José. El salón está todo acristalado, rodeado de palmeras y vegentación, de jungla. Entre mis piernas me pasa en busca incesante de comida, “La Morcillica cósmica” Toby, un perro de orejas gachas, gordo como una morcilla y con una velocidad máxima de entre uno y dos metros por minuto (si le apetece).

Katy aparece por la puerta, es de Dublín y viene de dar clases de Pilates a un grupo en un retiro cercano. Esta mujer no para, por la mañana me llevó a hacer Moahi Tai y ahí esta la tía con ganas de comerse el mundo a las cinco de la tarde. Al rato se oye la moto de Patri llegar, con sus gafas de ventisca para el polvo de la carretera y Lupita, su perra, sentada en el deposito. Ella es Mallorquina, de Valdemosa, y con un par de pelotas a los 22 dejó la isla y se montó aquí un negocio de ropa en una caravana de aluminio muy molona.

Estamos en Nosara, en la costa oeste de Costa Rica a cinco horas en coche de la capital. Aquí todo el mundo es de alguna parte y algún tipo de historia rocambolesca les ha llevado a parar aquí casi sin prepararlo. En medio de la jungla.

-¿Qué hacemos?
Lo de siempre, lo que hace todo el mundo aquí al llegar la tarde. coger unas cervezas e ir a la playa a ver el atardecer. Saly, la hija de Larissa sale disparada por la puerta hacia la playa.

Nosara es un sitio donde básicamente la gente viene a no hacer nada. Nada productivo como pensaría cualquier occidental. Hacer, producir, hacer.
Uno viene a Nosara para dedicarse tiempo a si mismo, a vivir mejor, a estar en contacto con la naturaleza con la única preocupación de tener cerveza fría y no llegar tarde al atardecer.

Se come bien y sano. Sobre todo fruta. Y como segunda opción esta comprar ceviche en la calle o pescado a los pescadores del pueblo. Se viene a hacer surf, yoga, pilates, Moa Tai, nadar, montar a caballo, adentrarte en la naturaleza. O mejor dicho a que la naturaleza se te meta por todas partes. Y después de todo volver de donde vengas con una visión distinta de lo que es importante en tu vida y que no.

No sabría muy bien que decir de este pueblo. Es la gente de todas partes, es la atmosfera.
Porque aquí en Nosara parece que todo el mundo tenga su historia, su rompecabezas a resolver, quizá su herida a sanar, con una mochila bien pequeña con un par de bañadores, nada más, y una sonrisa enorme dispuesta a dejarse conocer como verdaderamente es, uno para salir de aquí renovado.

En Nosara no hay nada pero esta todo. Es Pura vida, sangre y gasas. Ñiiiiiii, ñiiiiiiii, ñiiiii.