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A Juanlu se le desenmascara enseguida, su juego con las manos a la hora de hablar es infinito, lo dice todo: es italiano, y por si te queda alguna duda te lo cuenta él. Sus padres se conocieron en las Ramblas de Barcelona (él, de Andrano, en Puglia; ella de Gironella)

Viene de una familia en la que la política es tema de conversación habitual, y pese a no sentirse militante de nada ,sin duda esas sobremesas han servido para acostumbrarle al debate.

Juanlu, en Italia todos tiene una opinión política muy fuerte.

Sí, es curioso acabar en un programa de información política después de haberme criado entre discusiones políticas acaloradas en familia, con gente gesticulando y hablando alto… Sabías que en algún momento se iba a liar, pero nadie lo frenaba porque en el fondo lo estaban disfrutando.

Al crecer me di cuenta de que, igual que subía el tono en esas sobremesas, luego bajaba y todo terminaba tranquilamente. De mayor ya me uní a esas conversaciones y puedo asegurar que podías acalorarte mucho en un momento dado, pero luego se te pasaba.


¿No te da la sensación de que antes se podía hablar sobre política y que ahora es imposible?

Así es, pero porque antes había contenido, yo lo vivía de adolescente: Si analizas ahora qué están diciendo, solo sabes que desacreditan al rival, pero de ellos mismos no dicen nada (hablo de la campaña actual, la catalana).
Esa es la degeneración en el debate, no solo de los políticos, sino también de los medios de comunicación. Antes había puntos programáticos sobre los que discutir y ahora no los hay.

Perez Reverte dice que la izquierda ahora mismo está vacía de contenido.

Y no solo eso, sino que los ciudadanos -la mayor parte- votan en función de sensaciones, no de ideología. El político se ha vuelto un personaje de reality, que es más cercano pero ¿es mejor?

Toma el ejemplo de Berlusconi en Italia: para mí es un genio de mal, como Fu Manchú, o Moriarty. Es un tío que sabe exactamente qué decir para ir captando nichos de mercado.
Tú ves su programa electoral y tiene dos puntos, de los que se ríen los humoristas: pero fíjate cómo los ha escogido: ¿cuál es la edad de la gente de este país? Avanzada. Pues entonces propone revisiones dentales gratis. Y luego, ¿a la gente le interesan mucho los animales domésticos? Pues comida para mascotas sin iva.

Nada de hablar de autónomos, ni de ETTs… es hábil y perverso, pero un genio.

¿Entonces, debemos pensar que los partidos de izquierda no están ofreciendo nada?

Es muy triste verlo así, pero si, en cierto modo es verdad. Y ahí le voy a dar la razón a Pérez Reverte: la izquierda no debería estar yendo por ese camino que ha adoptado en el que unos pocos mandan. Pero entiendo que con el paso de los años se han encontrado en un mundo en el que no pueden maniobrar de otra manera.

El sistema capitalista aguanta todo, hasta una crisis, y la izquierda se reduce a unas pocas cosas como los derechos civiles, pero sin poder maniobrar.
Cuenta con la desventaja de la decepción. La derecha nunca decepciona a su electorado. La izquierda sí, a los 100 días decepciona. Desde el otro lado no, parece que hay más tragaderas. Por eso se limita a los derechos sociales.

Dices en Twitter que eres muy fan de John Starks, ¿quién es?

Era un escolta de los NY Knicks en la época de Michael Jordan. Era italoamericano, y su labor era marcar a Michael Jordan. Y me gusta a pesar de que siempre perdía. De él lo que me fascinaba era cómo incansablemente perseguía a Jordan, teniendo siempre las de perder pero entregándose cada minuto al máximo. Y es que a mí, esta figura del entregado, el luchador que siempre es perdedor… me encanta.

Además los Knicks eran como el Atlético de Madrid de Gil, que parece que lo van a ganar todo y luego no llegan a nada.

¿Qué hace un director de contenidos de Salvados?

Yo me encargo, sobre todo, de supervisar, escoger temas, enfoques, mirar los guiones y aportar mi punto de vista.

Al llegar a Salvados me encontré con un montón de periodistas que escribían como periodistas: con preguntas de tres líneas. ¡Así das tiempo a pensar al rival! Y eso me costó mucho, me refiero a la hora de convencerlos. Ahora son máquinas.

Cómo es ese dicho… “Si tuviera más tiempo te habría escrito una carta más corta”.

¡Sí! Los conceptos son más claros y directos. El presentador debe hablar como la calle. Esto no son periodistas hablando para periodistas. La gente necesita que le expliques todo, desde el principio.

¿Cuál es la parte más complicada de tu trabajo?

La más difícil y la más positiva es que Salvados no es un programa estándar, se adapta cada vez al tema, construye historias y entrevistas muy distintas.
Lo bueno es que no te cansas, ni después de diez años. Lo malo es que hay mucha presión. No quieres repetirte. Por eso te decía que mi cerebro no para, no quiero que el espectador diga un día “esto es siempre lo mismo”.

La innovación constante es el reto y la presión.

En el vídeo de tu charla en la SGAE dices que lo importante es mantener la tensión mientras cuentas la historia ¿cómo lo hacéis?

Nadie se espera que haya tanto trabajo detrás de cada programa: encontrar tema, documentarlo, contrastar… y cuando lo tienes todo debes ver cómo hacerlo atractivo para la gente, que aguante 60 minutos compitiendo con películas y realities.

Así que construimos tramas, esquemas donde está el programa totalmente pensado. Lo importante es el gancho, generar intriga, ocultar información para que estén intrigados.
Es una construcción de ficción aplicada a contenido real. Construcciones circulares… etc, nos encontramos formatos que nos gustan y los intentamos aplicar.


Como en la entrevista a Inés Arrimadas y Marta Rovira.

En esa empezamos por el final, ves las imágenes en el coche que parecen de House of Cards, con la estética de la ficción pero completamente real. Así conseguimos ser más que un programa informativo.

Construimos según el tema, siempre. Y lo adaptamos al estilo de Salvados. Con Jordi (Évole) pasa igual, tiene la misma trayectoria que yo, y dos registros como mínimo: periodista que aprieta y humorista. Y este segundo puede ser mucho más letal y más certero para el entrevistado que el primero.

Dices que los chistes sacan más titulares. ¿Recuerdas algún titular que sea en sí mismo un chiste?

No recuerdo ninguno en concreto, pero te doy un ejemplo: un chiste hace que ese momento quede grabado en el recuerdo del espectador y no lo olvides nunca. La entrevista a Esperanza Aguirre es un buen ejemplo: ella sabe jugar con la ironía y con el chiste, te sigue el rollo y te devuelve los puñales con el mismo humor, es perfecta para el equipo de Salvados.

La primera parte de su entrevista fue toda sarcasmo e ironía y en la recta final, ya de pie, apretamos. Y al final te recuerdo que ella se fue. Y la gente lo que más recuerda es el chiste: si conseguimos entrar en Génova 13, nos acercamos a la pared, la tocamos, y comentamos que es de calidad, aunque se pagó con dinero negro (risas).

Eso hace que la gente se ría, pero también que se grabe. Buscar con el humor el momento televisivo es mucho mejor.

Si Salvados es una plaza de toros y Jordi un torero: ¿quién ha salido más corneado y quién más indultado?

El “ole” se lo doy a Artur Mas, es buenísimo. Afronta todas las preguntas, responde, no hace charla vacía. Dialécticamente es muy potente. Construye bien su discurso e incluso admite cosas.

Corneado salió Juan Alberto Belloch, aunque sea un ejemplo antiguo. Hicimos un programa sobre indultos. Sabíamos que él era crítico con esto y que defendía el fin de los indultos. Al final le sacamos que sabíamos que él había indultado a Jesús Gil en los años 80. Entró en cólera. Ahí piensas, ¿cómo es posible que no haya previsto que nos íbamos a documentar?

También salió mal parado Pedro Sanchez, lo juntamos con una familia que era del PSC y que era muy crítica con el PSOE. No fue capaz de defenderse en un comedor familiar, no fue capaz de bajar a la realidad. Pablo Iglesias también tuvo que enfrentarse a votantes de Podemos descontentos con su enfrentamiento con Errejón… Realmente cuando los bajas a la calle normalmente se desarman.

Cuando veo Salvados tengo esa sensación: ¿Cómo se atreven los entrevistados con vosotros? Si ves el programa ves el vapuleo tras el humor. ¿Cómo es que van?

A ver, es un escaparate: lo ven 2 millones de personas. Puedes salir mal pero tienes una ocasión de colocar tu mensaje. Mira, vino Mariano Rajoy, otro que ha sabido salir airoso.

Cuando él viene a Salvados sabe que la audiencia es amplia, y en cierto modo creo que le resulta excitante. Es ofrecer a sus votantes la valentía de acudir a un terreno peligroso como es el programa. Le dan valor, más que a una entrevista normal con un periodista amigo.

Pues a priori podría parecer que Rajoy no iba a saber desenvolverse, ¿verdad?

Ah, pero es que Rajoy en la distancia corta gana. Le entrevistamos en la época en la que no se podía formar gobierno, justo antes de volver a las elecciones.

Había dado muchas entrevistas, todas enfocadas a los pactos. En la reunión de contenidos le dije a Jordi que no me interesaba nada ese tema, y él estaba de acuerdo. Así que le dijimos que directamente que ese tema no nos interesaba nada y le hicimos salir de la zona de confort para poder hablar de los temas que a nosotros nos interesaban.

¿Tenéis alguna regla de oro, en Salvados?

Piensa que editamos las entrevistas, así que la regla de oro es nunca tergiversar. Nunca se nos han quejado por eso, de hecho la gente vuelve a nuestro programa.

Son invitados, se lo tengo que agradecer y lo hago a través del respeto, aunque no esté de acuerdo con lo que digan no lo puedo tergiversar.

Baltasar Garzón nos define así: “El trabajo del equipo de guionistas de Salvados es como el de un fiscal que se prepara meticulosamente los puntos débiles, por dónde atacar, las sombras…”
En la entrevista de Arrimadas y Rovira, una de nuestras guionistas, Elma, preparó el cuestionario y al terminar Elma nos dijo que nos preparábamos mejor que sus propios asesores.

¿Cuántos sois?

Somos doce, pero piensa que hacemos seis o siete versiones del guión, con sus cuatro o cinco lecturas y además ensayos. Es importantísimo. Y el momento de mayor satisfacción es ése en el que ves cómo va entrando el personaje en el desfiladero que le has preparado con tanto cuidado.

¿Con qué entrevista has disfrutado más?

Con la del Presidente Rajoy, sin duda, escribiéndola. Él lleva muchos años y aún así conseguimos hacerle enfadar. Él siempre invoca al sentido común, es un tic suyo. Así que le planteamos un juego en el que nos dijera qué era para él de sentido común.

Le preguntamos si para él era de sentido común que hubiese a día de hoy gente sin poder recuperar a sus familiares de las cunetas, o el porcentaje de paro, o el número de desahucios… a la quinta paró y se cabreó. Ese juego mental no lo hace nadie, es más de late night show que de programa de entrevistas.

Y juegas con los ritmos: a veces aprietas al principio, otras al final. Creas diversos ambientes para crear un retrato fiel del entrevistado. Es lo más difícil.

¿A quién os gustaría entrevistar?

Antes te diría que Aznar, pero nos ha dicho tantas veces que no, que ya no me apetece. Prefiero a alguien que salga muy poco, como Ana Patricia Botín. Porque creo que es del tipo de personas que están en la sombra y son mucho más vitales que el propio Presidente del Gobierno.

Es la cuarta generación de una saga, me gustaría hacer un programa histórico reconstruyendo la historia de los Botín. Con la historia de una familia puedes entender mucho mejor las luces y las sombras.

Leo poca prensa, la verdad y a veces veo en “La Otra Crónica” o en “Vanitatis” mucha más información interesante aunque sea desde la frivolidad. Vi un reportaje sobre Gstaad, sobre las vacaciones de familias como la Botín, y quizá sea mucho más descriptivo que otra prensa que no es del corazón.

Me pregunto sobre los periódicos: ¿Cómo es que nadie ha ido a Suiza a ver quién tiene casa allí? Luego ya verás si tiene o no una cuenta. Pero la prensa del corazón sí lo hace.

Navegando me encuentro con gente de ese tipo, pero yo no veo que su vida privada sea alucinante. Mi percepción es que nos gustaría, pero que no es así.

Mira, cuando Jordi Pujol dice que tiene dinero en Suiza me pregunto si no sería mejor que conociésemos mejor la saga familiar de nuestros políticos, y nos habríamos ahorrado treinta años de pujolismo: su padre ya se dedicaba a llevar dinero de grandes fortunas españolas a Suiza.

Veo tertulias en las que grandes periodistas, directores de esto y aquello; y necesito saber cuál ha sido su historia. Porque investigas y han sido asesores de este político, o de tal otro. E igual es más un político metido a periodista que otra cosa.

¿Me podrías hacer una radiografía actual, política y social de España?

Yo creo que estamos en una etapa de resignación. Hace cinco años la gente protestó, tenía inquietud, y ha sido derrotada toda esa inquietud, al menos parcialmente. Parecía que todo iba a cambiar, que venía una revolución social.

Oyes hablar del motor que es el sector turístico, por ejemplo, ya que vives en Mallorca; y si hurgas en la temporalidad y la calidad de los trabajos en ese sector ves la resignación.

Y el Partido Popular está más fuerte que nunca, la tormenta ya ha pasado. Esa estabilidad aparente tan solo se inflama en función de lo que ve o lee en la tele o prensa. Hace cuatro años conectábamos con todos los comedores sociales o desahucios, ahora solo conectamos con periodistas delante de sedes políticas en Cataluña o para hablar de corrupción.

Todo se ha desconectado y volvemos a hablar de lo clásico. Todo se ha deshinchado.

¿Y quién te gustaría fuera de la partida?

Pues la gente vacía de contenido y los que además sólo incendian sin aportar: Rafael Hernando del PP, cuyo único trabajo parece que sea incendiar, mantener una llama para sus seguidores. Le daría una cuenta de Twitter y le sacaría de la política porque no aporta nada. Aunque bueno, personajes así siempre ha habido. Alfonso Guerra era así, pero le ganaba en habilidad dialéctica, por lo menos.

Es difícil encontrar información en la red sobre ti, solo noticias irrelevantes, que es lo que la gente consume: ¿Cómo es esto?

Pues forma parte de la cultura del clic.
Estamos sirviendo una información muy mala, los telediarios a mí personalmente no me aportan nada. Tras la declaración del político en las cortes de turno viene el ciclón o el terremoto en el otro lado del mundo. ¿Y con qué te quedas? Con nada.

Si yo tuviese un telediario dedicaría mucho tiempo a muy pocas noticias, nada de flashes súper rápidos, teclas que sabes que captan momentáneamente la atención. Preferiría un telediario “de autor”: de todo lo demás me voy a enterar por Twitter. Deberían de ser reportajes en profundidad.

Pero sólo se buscan titulares, neones que atraigan al clic, les visites cinco minutos y no te aporte nada de nada. Es como la comida basura: nutricionalmente no sirve de nada. No hay espacios informativos reales.

Y en un plano más personal, ya que trato siempre de que las personas a las que entrevisto me aporten alguna enseñanza que hayan podido extraer de algún momento complicado:¿Cuál ha sido tu situación personal peor, y qué has sacado de ella?

Mi abuelo era contable de La Vanguardia y se leía el periódico de principio a fin. Estaba muy orgulloso de mí porque escribí una carta a La Vanguardia sobre la guerra de Kosovo y me la publicaron, y él la recortó y la llevaba siempre encima. Creo que estaría orgulloso. Le echo en falta en ese sentido. No es que saque un aprendizaje de eso, pero es de las cosas que más echo de menos. Por suerte no me han pasado otras cosas.

¿Y cuál es tu historia favorita?

No suelo leer ficción, me gusta más leer vidas. Ahora me leído la de Joseph Fouché, un auténtico cínico, un político superviviente: la encarnación del Príncipe de Maquiavelo. El escritor de la biografía es Stefan Zweig y me ha encantado. En España sería quizá el equivalente sería Rubalcaba, lo han llamado el Fouché español, siempre se ha dicho. O en Italia Andreotti.

¿Me recomiendas un sitio para comer, o tomar un café, que represente un poco el ambiente de Salvados?

Un buen sitio sería éste en el que estamos, Malasang que no solo por su nombre habla de ironía (“mala sangre”, como mala leche) sino que también es contemporáneo en su estética como el programa. Y además predispone a la conversación, que es lo que intentamos en Salvados.