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“No existen las casualidades, existen las causalidades”

Con José Carnero tengo una relación especial: fue mi primer gran jefe, uno de los dos socios de Kitchen, una agencia de publicidad independiente en Madrid. Y tengo una relación tan chula con él porque es una persona muy cercana y accesible.

Se podía hablar con él de cualquier cosa, y su despacho estaba siempre abierto para quien quisiera entrar. Ahora su nuevo despacho esta perdido en uno de los muchos grandes cruces de Madrid, un lugar que desde fuera parece oscuro pero que te sorprende nada más cruzar su puerta por ser un espacio diáfano e increíblemente luminoso.

José, ¿cómo era tu vida hace 8 ó 9 años?

¡Uf! Era presidente de una agencia de publicidad, y ahí estábamos en plena crisis. Yo había empezado muy joven y había quemado etapas muy rápido. Así que cuando creé Kitchen ya conocía el mundo de la grandes marcas de publicidad y lo hice con la idea de crear un lugar donde el trato con las personas fuera distinto, que todo se basara en un tema de honestidad. Emprendí la aventura con dos amigos, y la historia salió bien, hasta que llegaron las dificultades.

Fue un periodo agresivo comercialmente, tuvimos que hacer recortes… fueron años muy complicados, sin saber qué pasaría al año siguiente. Me sentía patrón de un barco que tenía que llegar a puerto. Y aunque este mundo te hace los hombros muy anchos y te impide caer en el pánico, fue muy duro.

Entonces en 2010 me tuve que enfrentar a la noticia de la enfermedad de mi hijo, leucemia. Y en cierto modo, como padre, te cuesta aprender que no todo va a depender de ti y que la vida no va a ser cómo la habías planeado. Trazas barreras y haces planes y no vives en el presente.

Afrontar la gravedad de la enfermedad fue un mazazo, todo fue muy rápido: de repente estábamos en el hospital. El ambiente era tenso e ibas viendo que estaban preocupados. Vino Luis Madero, el jefe de Hematología del Hospital Niño Jesús y nos dijo que teníamos que descartar que fuera leucemia.

Esa noche me la pasé entera buscando información, y me di cuenta que estaba buscando historias de personas que hubieran pasado por lo mismo, algo de luz. Cuando todo se confirmó y en medio de un momento tan duro, reconecté con una idea, un “por algo” o “para algo”: estaba decidiendo que iba a sacar algo positivo de todo aquello.

He leído que describías con esta frase aquella situación: “recibí una llamada de un número oculto, y era la muerte”: ¿Le respondisteis con una sonrisa?

Tomas conciencia de que puede ocurrir. Y no hay manera de acoger esto con felicidad. En mi caso aquel “por algo, para algo” me sirvió para no perder la fe. Y saber que nos iba a servir de algo a todos los que acompañábamos a Guzmán.

Luchas, supongo que es por supervivencia, pero yo sentí una energía súper poderosa. Además se sumó una creencia, la de la energía. Yo soy creyente, aunque con los años te hacen prescindir de conceptos y te quedas al final con una creencia más desnuda que es la energía, el amor. Da igual como lo llames, incluso Dios.

En mi caso fue energía positiva, curativa, decidí que eso tenía que servir. En medio de eso recibes llamadas que con la mejor intención te dicen que lo sienten mucho, que “pobrecito”… -¿Te has parado a pensar cuanta energía negativa es decirle a alguien pobrecito?
Ese fue el germen de que decidiera no tomar más energía de nadie y de que me planteara que alrededor de Guzmán todo el mundo estuviese transmitiendo que se iba a poner bien.

Fue como un briefing que me puso la vida delante, y tuve que buscar soluciones al problema. Y ahí nació Uno entre cien mil. El propósito del blog era demostrar que se podía acompañar y luchar positivamente. Quería ayudar a cada lector y a mi familia a sentir y mover una energía positiva.

Y es que hay que vivir la vida sin aferrarnos a que las cosas son permanentes. Las desgracias forman parte del sentido de la vida, el qué somos… lo importante es no cambiar el qué podemos hacer por los demás. Yo no soy quién para decir que haya que poner una cara amable, pero en mi caso fue fruto de una energía que me hacía poder decir “quiero que esto sea así”.

En el vídeo comentas que los pequeños detalles del día a día dan energía, como besar a tu hijo a través de la mascarilla: cuéntame más detalles como esos.

Bueno, antes que nada tengo que decirte que tuvimos mucha ayuda de un maestro, que es el propio Guzmán. Tras la medicación empezó a encontrarse mejor y allí estábamos nosotros con la mascarilla y él dando saltos por la cama. Nos demostró a disfrutar el presente, a ver lo importante.
A él las mascarillas le daban igual, él sólo nos veía a nosotros, y eso teníamos que aprender de él.

¿Y nunca pensaste, mientras escribías, si tendría sentido o no estar hablando de energía positiva…?

Pues mira, cada día escribía y me daba cuenta de que deconstruía todo lo que había pasado. Me di cuenta de que tenía una misión, y con lo cabezota que yo soy no dudé. Había días chungos, pero me venía bien tomar conciencia de mis emociones y rebobinar, buscar algo, separar mis pensamientos y emociones. Rehacer la narrativa me ayudaba a cambiar.
Somos lo que decimos, y las palabras me estaban cambiando los pensamientos y con ellos las emociones, estaba generando una energía positiva.

Tengo aquí dos frases que dijiste: el lenguaje cambia el pensamiento, y a su vez la energía; y otra que decía que hay una energía positiva que movemos entre todos y que hay que creer en ella.

Mira, mi cuñada hizo una entrada de las más bonitas del blog, que era “los viernes con Guzmán a las 09:10”. Consistía en sumarse a diez minutos de rezo o meditación dedicándote a visualizar a Guzmán sano, con melena…

¿Qué le aconsejarías a padres que están pasando por esto?.

Acercarse a otras experiencias, apreciar el regalo que sus hijos les pueden dar cada día. Intentar que pasen a través de esto no felices, pero sí en paz. No nos podemos culpar, hay que tener compasión. Eres responsable de tus pensamientos y estos van a tener consecuencias, como qué le vas a dar a tu hijo, o a ti mismo.
Hay que pensar en estar bien por ti, y así luego podrás estar bien con tu hijo. Que se cuiden.

De todos los niños, padres, historias… ¿cuál te ha impactado más? En positivo..

Las casualidades eran pequeñas y frecuentes, como que apareciese una persona que se convierte en relevante en tu vida. Había un chaval de 20 años que tenía un blog que se llamaba “hoy nos toca reír”, Elías.

Tuvo lo mismo que Guzmán diagnosticado un mes antes, o así, y empezamos a seguirnos mutuamente. Un día contacté con él y él escribió una entrada en el blog. Tenía un blog de poesía precioso y le hice un comentario al mismo tiempo que mi chica, que estaba en ese momento en el hospital.

¿Como fue el momento en que decidiste dejar tu vida publicitaria?

Pues ha sido recientemente. Guzmán mejoró a los dos años de medicación y este año tras cinco años de su última pastilla y se le dará el alta. Que quiere decir que iremos al hospital solo cada seis meses.

Durante este tiempo gente que visitaba el blog me agradecían por escribir, que hacía que sus vidas valiesen la pena, incluso gente que no tenía entornos complejos… Empezaron tantas causalidades, tanta gente que se me acercaba… que decidí que tenía que servir para algo. Y así nació la Fundación. Montarla me reconcilia con mi pasado profesional.

Volví a Kitchen y me replanteé que igual mi futuro no era la publicidad, que no me llenaba del todo.

Así que empecé a investigar qué más podía hacer. Y vi algo en lo que la Fundación no cumplía: que era intentar mejorar el mundo más allá de la enfermedad que investigamos. De ahí surgió la idea de vincular a grandes compañías en mejorar el mundo. Nos vimos frente al concepto de la innovación social, que en el mundo anglosajón se considera algo que debe partir desde el ciudadano.

Con esa reflexión dejé la publicidad, porque no era el entorno legítimo para hacer esto. Utilizamos otras técnicas de innovación social a veces mucho más creativas que las de la publicidad.

Y creamos la beca de Uno entre cien mil y nuestro compromiso de invertir todos nuestros fondos en un solo propósito, la investigación.

Voy a terminar preguntándote:1 entre 100,000 tiene como colaboradores a Simeone, Penélope Cruz, Pablo Motos… ¿Cómo pueden colaborar el resto de personas?

Aunque solo pueda poner un euro o tiempo, ya puede colaborar. El dorsal solidario del “proyecto corre”, con el que pueden enviar un sms al 28099 con la palabra AYUDA CORRE, y reciben un sms en respuesta dándole su número de dorsal. Así te das cuenta de que formas parte de algo.

En “la vuelta al cole” conseguimos que vayan a correr más de 100.000 niños a favor de la fundación. Y el propio proyecto ha surgido de una madre a la que se le ocurrió.

También pueden enviar un sms al 28014 con la palabra UNO y hacerse socios. Y están contribuyendo directamente a la investigación. No tenemos proyectos de intervención hospitalaria, sino que vamos a la causa última. Pueden hablar de nosotros con los colegios, hay infinidad de posibilidades.

Por ejemplo, Cristrina Mitre es patrona de la fundación, y dirige “Mujeres que corren”. El objetivo del proyecto con ella es demostrar el efecto positivo del deporte en niños oncológicos. Va a correr la maratón de Valencia con un niño que ha pasado la enfermedad. De verdad que hay muchas maneras de colaborar, mucho que se puede hacer.